
En la política local, los gestos importan. Estar presente, escuchar y reconocer el trabajo de la gente suele decir más que cualquier discurso. Así se percibió durante el cierre de los cursos de capacitación para mujeres en Saucillo, encabezado por el alcalde Fito Gardea, en actos donde la sencillez y la cercanía marcaron el tono.
En el Prospereño, el alcalde compartió la clausura del taller de elaboración de piñatas con 10 mujeres que durante semanas dedicaron tiempo y esfuerzo a aprender un oficio. No hubo estrados ni distancia: hubo diálogo, reconocimiento y una convivencia que dejó claro que la capacitación no es solo un programa, sino una herramienta para dignificar el trabajo de las familias.
Más tarde, en el auditorio audiovisual municipal, 11 alumnas del curso de cabello y estilismo recibieron su certificación. Ahí, el mensaje fue el mismo: el gobierno municipal acompaña, no impone. La disposición de las participantes para continuar con módulos de especialización reflejó un ambiente de confianza construido desde el trato directo y el respeto.
La presencia constante del alcalde en estos espacios envía una señal que la ciudadanía percibe con claridad. La humildad de escuchar a las beneficiarias, de reconocer públicamente su esfuerzo y de entender sus aspiraciones convierte a la capacitación en un acto de cercanía social, no en un trámite administrativo.
A través de la Instancia Municipal de la Mujer, y con el respaldo de la Secretaría de Economía, el Gobierno Municipal apuesta por políticas que se construyen desde abajo, con la gente y para la gente.
En Saucillo, el mensaje es claro: gobernar también es acompañar. Y cuando un alcalde se hace presente con sencillez y respeto, la confianza deja de ser discurso y se convierte en práctica cotidiana.





